Por: Claribel Reyes Ramírez
Hoy celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, pero ¿realmente somos conscientes de lo que significa el medio ambiente?, ¿de todo lo que nos rodea y de cómo nuestras acciones impactan a un sin número de especies y ecosistemas? El medio ambiente es mucho más que árboles, ríos o playas; es una relación entre la naturaleza, los seres vivos y los factores abióticos. Es una cadena donde todo está relacionado y donde cada acción, por pequeña que parezca, genera un impacto.
Cuando nos preguntan qué es el medio ambiente, solemos responder que es “todo lo que nos rodea”. Sin embargo, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente en Estocolmo (1972), se definió como “el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos o indirectos, en un plazo corto o largo, sobre los seres vivos y las actividades humanas”. Esta definición nos recuerda que el medio ambiente no es algo ajeno a nosotros; somos parte de él y dependemos completamente de su equilibrio.
Más allá de realizar jornadas de reforestación o limpiezas de playas, el cuidado del medio ambiente debe convertirse en una acción cotidiana. Celebrar este día no debería limitarse a una fecha en el calendario, sino reflejarse todos los días en nuestras decisiones y hábitos. Pequeñas acciones cotidianas también pueden contribuir al cuidado del medio ambiente, por ejemplo: separar nuestros residuos, intentar generar la menor cantidad de estos, cuidar de la flora y fauna de nuestro entorno…
Por esta razón, es importante tomar conciencia sobre nuestro medio y entender que nuestras acciones pueden afectarlo o protegerlo. Un ejemplo sencillo, es el de la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), una especie marina que cada año regresa a playas dominicanas para depositar sus huevos, repitiendo un ciclo natural que ha ocurrido durante generaciones en nuestras costas. Sin embargo, la contaminación y el manejo inadecuado de los residuos sólidos amenazan cada vez más estos espacios naturales.
Cuando los huevos eclosionan, las pequeñas tortugas deben recorrer por sí solas el camino desde la arena hasta el mar, enfrentándose a múltiples obstáculos. La presencia de desechos en las playas puede dificultar este recorrido, desorientarlas e incluso reducir sus posibilidades de supervivencia. Lo que para muchos puede parecer un simple residuo para otras especies puede representar una barrera entre la vida y la muerte.
Esta realidad nos recuerda que la correcta gestión de los residuos sólidos no solo contribuye a mantener limpios nuestros espacios, sino también a proteger nuestros ecosistemas y preservar la biodiversidad que forma parte de la riqueza natural de nuestro país.
Muchas veces no somos conscientes del destino de los residuos que generamos diariamente. Un desecho arrojado en la calle, una funda abandonada o residuos depositados incorrectamente pueden terminar en cañadas, ríos y finalmente en el mar, afectando ecosistemas completos y a las especies que dependen de ellos para sobrevivir. La gestión adecuada de los residuos sólidos no solo es una responsabilidad ambiental, sino también un acto de respeto hacia nuestro entorno, nuestra biodiversidad y las futuras generaciones.
En este Día, más que una celebración, debemos asumir un compromiso. Un compromiso con nuestras playas, nuestros bosques, nuestra fauna y con cada espacio natural que forma parte de la identidad de nuestro país, no tenemos que realizar acciones perfectas, sino tener conciencia y constancia.
























